Terapias biológicas: Más allá del Plasma Rico en Factores de Crecimiento.

Orthokine, el tratamiento que ha frenado la retirada de deportistas como Kobe Bryant o Fred Couples, ya no es exclusivo de atletas de élite

Se trata de una variante del conocido PRCF que está demostrando una mayor eficacia y durabilidad en las artrosis avanzadas y dolorosas

Ha batido el récord de Michael Jordan y se ha colocado el tercero en la lista de anotadores de la historia de la NBA. Kobe Bryant está de moda. Pese a que tanto él como sus entrenadores apretaron ‘bien los dientes’ cuando apenas hace un año él y su equipo anunciaban una posible retirada de las canchas debido a la grave lesión sufrida tras padecer una caída. El saldo: rotura del platillo tibial externo de su pierna izquierda. Sólo un año antes se había roto el tendón de Aquiles. Entonces pronosticó: “si me ves luchando con un oso, reza por el oso…”. Pero una lesión de una articulación como la rodilla es un problema aún mayor, por el potencial para degenerar en artrosis.

La historia clínica de Kobe está plagada de lesiones. Más de veinte desde su debut en 1996. De todas ellas, los tobillos (ocho lesiones) son su punto flaco. Pero si su caso tiene desde el punto de vista médico un especial interés es porque se achaca al doctor Peter Wheling la capacidad de recuperación y la renovada juventud del atleta. Este científico es el responsable de la introducción de un nuevo tratamiento, bautizado como Orthokine, que recibió Kobe en 2011 cuando estaba a punto de poner fin a su carrera y del que se ha hecho dependiente desde entonces.

Se trata de Suero Autólogo Condicionado, una variante o evolución del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRCF) desarrollado por Orthogen (Düsseldorf, Alemania). La diferencia principal es que la sangre que se obtiene del paciente se incuba durante unas horas a temperatura corporal (37º) en unas jeringas especiales que contienen perlas de cristal.

La sangre, en contacto con estas perlas de cristal, genera Factores de Crecimiento, igual que en el PRCF, pero también grandes cantidades de la proteína IL-1ra, que es el principal antiinflamatorio natural de nuestro organismo. Es, precisamente, esta ‘combinación’ lo que confiere a la terapia una especial ventaja en artrosis avanzadas, dolorosas y con inflamación, tanto en las articulaciones principales de las extremidades, como en la espalda o en los tendones.

Respalda su valía científica, la lista de más de 50 estudios clínicos publicados, en los que se posiciona como la terapia más eficaz para tratar artrosis avanzadas y dolorosas, consiguiendo una gran reducción en el dolor, una mejora de la movilidad de los pacientes y unos resultados más duraderos que los obtenidos por otras terapias empleadas que buscan reducir las molestias.

Estos mismos resultados son los que han llevado a un gran número de deportistas de élite de baloncesto como Kobe, de béisbol, fútbol americano, golf, rugby o tenis a tratar sus lesiones tanto articulares como de tendones o ligamentos, con este tipo terapia.

Kobe, que se infiltró en la rodilla derecha operada en 2010 y su hombro izquierdo, reconoció públicamente el éxito del tratamiento como también lo han hecho otros deportistas. Es el caso del golfista Fred Couples o del bateador Alex Rodríguez, entre otros.

Y si todos estos datos son, en definitiva, buenas noticias, lo es más aún saber que Ortokhine no es sólo una terapia a disposición exclusiva de los deportistas de élite. Se trata de un ‘arma’ terapéutica con la que ya trabajan especialistas en Medicina Deportiva y Traumatología en nuestro país.

Es el caso de varios centros nacionales como el Instituto Avanfi-tulesióndeportiva.com que cuenta con amplia experiencia en su manejo y aplicación.