Nace la primera Unidad de Cirugía Ecoguiada ultramínimamente invasiva del mundo

Dirigida por el Dr. Manuel Villanueva, primer traumatólogo premiado por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) por una técnica ecoguiada ultramínimamente invasiva, es la primera Unidad que aúna todas las técnicas desarrolladas con esta nueva forma de abordaje quirúrgico para las lesiones deportivas y traumatológicas que se inaugura a nivel nacional e internacional.

Ubicada en el Hospital Beata María Ana de Jesús de Madrid, y dirigida por el equipo médico del Instituto Avanfi-tulesiondeportiva, que integra cirujanos ortopédicos especialistas en cirugía del miembro superior, miembro inferior, podólogos y expertos en medicina deportiva y radiología intervencionista, el objetivo de la Unidad es el desarrollo y perfeccionamiento de esta nueva forma de operar que permite el abordaje de lesiones comunes y frecuentes, sin cirugía abierta, gracias al apoyo del ecógrafo.

La técnica de imagen facilita a los especialistas ver sin necesidad de abrir, localizar el punto exacto donde se encuentra la lesión y tratarlo sin riesgos y con garantías. El paciente sólo requiere anestesia local, no se dan puntos, la cicatriz es mínima, y la recuperación se acelera. De hecho, en la mayoría de los casos, no se requiere baja laboral.

El Dr. Villanueva, junto con los doctores De La Torre, Benito y la doctora Somolinos, será además el director de la nueva Unidad de Prótesis de cadera y rodilla, donde se abordarán casos complejos, de revisión o infección. Desde este unidad se pretende además interconectar experiencias de pacientes, de ahí que quiera dar especial protagonismo a la primera Comunidad online de afectados de prótesis de cadera y rodilla dolorosa.

 

 

 

 

“Crónica de un maratón anunciado…

Autor: Rodolfo Romero

 

Rodolfo
Todo comienza hace un año cuando una amiga me invita a participar en el sorteo de dorsales para Berlín 2014. Le hago caso y VA Y ME TOCA!
 
A partir de ahí comienza un arduo trabajo de convencer a Pepe para que me acompañe, quién lo diría… En éstas entramos en OET, “secta” que cambiará nuestras vidas los siguientes 11 meses.
Las primeras semanas pasan trotando “casi de puntillas” con un pitido a ritmo de paso militar que se convierte la playlist que nunca dejarás de oír, incluso en la ducha o durmiendo… Términos y conceptos absolutamente desconocidos (Tapping, skipping, ruso, K1, K2, K3, AEI, ANA) empiezan a ser parte de tu vocabulario casi sin darte cuenta, como si alguien se hubiera metido dentro de ti y empezase a decir cosas muy raras. Pasado el periodo de presentaciones y caras nuevas empiezas a interiorizar que  se acabó hacer planes los MyJ a partir de las 19.30h, pero como que no importa.
EL CASTIGO: +1KM
Todo cambia el día en que formas parte del grupo de WsUp, se acaban los tecnicismos para empezar a comer torreznos a todas horas, descubrimos que el carmín es algo más que color para los labios, notamos que hay un “castigado” que siempre tiene que hacer +1km y nos vamos a la cama a las 21.30h después de dar las buenas noches a la vecina… Sucumbo a la propuesta de correr la maratón de Madrid, siempre fui un poco facilón, que implica una vuelta más de tuerca en el entrenamiento.
Y así llegan las primeras mediasMs, con un frío que pela, presagio de que los fines de semana ya tampoco serán como antes (resistí al grupo de fundamentalistas de las 7.30h :O))
 En los siguientes meses conseguí no privarme de ninguna dolencia de las que aparecen en los listados de las revistas como “lesión de corredor”.
Afortunadamente las sorteé con estilo y llegué sano y salvo al M de Madrid. Me subí al carro de Jesús y con la ayuda de Sergio en los últimos metros y los ánimos de Rafa en varios puntos de la carrera llegué al paseo de coches del retiro con ganas de que llegara Berlín. Cruzar la meta fue una de las mejores experiencias de mi vida, pero se quedó corta al compararla con la comida de después. Realmente emotiva.
Los siguientes meses resultan duros, la preparación en los meses de calor no fueron plato de gusto, pero no había opción B. Los planes de entrenamiento seguían apareciendo cada lunes, acompañados de las fabulosas crónicas de Sergio, que hacían que empezar la semana cada lunes tuviera un aliciente especial.
Las tiradas largas en la CdC eran como la transvulcania y al llegar a casa el móvil estaba invadido con los sufrimientos del resto, uno con paellas, otros con GinTonics al borde del mar, barquitos en Formentera o en los fiordos, otros cruzan el charco para descansar en el Caribe o para hacer una prospección del recorrido del maratón de NYC, por no hablar del que se apunta a TODAS LAS CARRERAS DEL MUNDO… Menos mal que algún “despistao” se subió a la bici y se fue de Viaje por España…
Así llegamos a septiembre, con el 28-S en el horizonte. Últimas tiradas largas, alguna in the rain, para porsi le da por llover… La esperada semana de recuperación nos sirva para poner los  músculos a punto, hacer las preguntas acerca de la dieta de los días previos y ultimar detalles.
El viernes a las 19.30 h volamos destino Berlín, 3 h de vuelo sin incidencias, algo de cena y a la cama (un poco tarde para Luis). El sábado, tal y como nos había programado Carlos, hicimos 5km de trote por la zona de la salida y meta, que sirvió para reconocer el terreno y ponernos la carne de gallina. Después fuimos a la feria del corredor, ubicada el antiguo aeródromo de Tempelhof, a la altura del evento. La entrega de dorsales está al final del todo, como no podía ser de otra manera, pero las indicaciones del suelo te llevan casi de la mano. No tuvimos que esperar mucho tiempo, las colas iban deprisa (son alemanes) y las gestiones son rápidas. En el mostrador te entregan el dorsal, el chip y te ponen una pulserita (parecida a la que llevaban los primos en el hotel del Caribe).
Cuando hice la inscripción no tenía ni idea de tiempos y creo que puse 4 horas, pero es posible que dejara en blanco ese campo (no lo recuerdo), así que me asignaron el último cajón (la letra H). Pepe, que consiguió el dorsal más tarde, puso el tiempo de Madrid y le dieron letra E (varios cajones por delante). A pesar de que olvidé llevar la acreditación del tiempo de Madrid, decidí hacer el intento de cambiarme de cajón (sin mucha esperanza, la verdad).
PONCHO ROSA DE LOS CHINOS
Me preguntaron por el tiempo del último maratón y me pusieron una pegatina con la letra F, nunca pensé que fuera tan fácil. Algo es algo, ya podíamos estar más cerca y juntarnos en los primeros metros tras la salida. La feria es espectacular, podías encontrar lo que se te pasara por la cabeza, pero como no teníamos idea de comprar salimos pronto. El resto del día fue de paseo por el centro de la ciudad y terminamos con un crucero por el río Spree (muy recomendable, por cierto) para ver la arquitectura vanguardista de la ciudad. Además, tampoco había que castigar mucho al cuerpo.
El día D comienza muuuuy pronto, a las 6.30 h, con un desayuno sin excesos y llegando pronto a la zona de la salida.  El clima era estupendo, había preparado un poncho rosa de los chinos (como manda la tradición, verdad Jesús), pero no hizo ni falta. Como bien indica Pepe, nos detuvimos demasiado a la hora de entregar la bolsa con ropa seca y los pises del nervio. La cola dio para que Pepe entablara conversación con el finlandés y tuviera su momento de “Oh my DOG”. Llegamos al cajón muy justitos, de hecho calentamos por el camino, el km que separa la entrada de la salida lo hicimos a 4.10 por lo menos… La salida impresiona por los cuatro puntos cardinales, cruzar el arco te pone el pelo de punta.
A partir de ahí sabíamos que teníamos tarea, adelantar y no morir en el intento, pero como nos acompañaba Jesús todo se hacía más llevadero. El ritmo era realmente lento y la sensación de ir perdiendo tiempo cada km que pasaba hacía que esquivásemos corredores a pesar de trazar diagonales. Esta fue la tónica durante los 5 primeros kms, a partir de ahí se redujo considerablemente, pero seguía habiendo tapones en los globos y avituallamientos. En el km 8 nos esperaba la familia y, sin darnos cuenta, aparece Laura a nuestro lado (km 9) y todo era más fácil, parecía que había menos corredores.
Las calles repletas de gentes animando sin parar, bandas que representan a cada uno de los continentes, era imposible no sentirte representado y apoyado. Pasan los kms y, de repente, aparece Isidro (Km 13) sonriente con su correr sin esfuerzo para recordarnos que ya llevamos más de un tercio de la carrera y no nos hemos enterado… Algo menos de 10 minutos después aparece Laura, para recordarnos que debemos comer, le hacemos caso y cae el primer gel (limón). En este momento Pepe (calculadora humana) recapacita y advierte que, según la organización, llevamos 20 segundos por detrás del tiempo previsto. Si sólo hubiéramos hecho caso a nuestro “carmín” iríamos on time, pero ya habíamos hecho 400 m de más. Tocaba subir el ritmo y recuperar ese tiempo cuanto antes. Sin darnos cuenta llegamos a la MM. Luis hace acto de presencia para contarnos sus últimas desventuras con “la vecina” y nos anima sin parar hasta el Km 23 que toma el relevo Elena con su famoso “contoneo”. Raúl hace lo propio 2 km más tarde (km 25) y con sus chascarrillos nos lleva en volandas.
Los 3 km siguientes fueron el momento más duro, veía que Pepe no podía seguir el ritmo y decidí esperarle para ver si, entre Isidro (Km 26) y yo podíamos tirar de él y pasaba el mal trago. En el Km 28, al ver que no se recuperaba y no paraba de decirme que me fuera, decidí seguir. Me costó mucho, pero pensé que era lo mejor para los dos, él iba a sufrir y ninguno íbamos a conseguir el objetivo. Tocaba pisar el acelerador (4.40-4.45), había perdido mucho tiempo y sumado a la distancia de propina ponía la cosa muy cuesta arriba. La parte buena es que en seguida vendría Rocío (km 30) para acompañarme un ratito, me vino de lujo, no te preocupes que te recompensaré (Sevilla está a la vuelta de la esquina).
En el km 33 aparece Sergio (único dando ánimos y escribiendo crónicas) y recordamos Madrid. A partir de aquí comienza el calvario, sin avisar  empieza a dolerme la parte posterior del muslo, donde se junta la cacha con la pierna, ellos me entienden bien ;-). Sergio me dice que no lo piense, que apriete los dientes, seguro que se pasa con el gel del km 35. Le hago caso y sigo adelante, son menos de 10km, me repito una y otra vez. Era el Km 36 y Rafa salta de entre el público, no pude evitar que me viniera a la mente la imagen de verle gritando en Príncipe de Vergara (M Madrid). José María (+1) toma el relevo (km37), le digo que de cardio-resp voy  bien pero la pierna está “al punto”. Notaba que si apretaba un poco más iba a explorar, pero tenía que hacerlo.
Él no paraba de repetir “ánimo, quedan menos de 5 Km, ni uno más”. Así llego al km 39, Isidro grita como “vamos a por esa serie de 1000”, acelero y consigo hacer los siguientes a 4.40-4.45. Todo un triunfo que no hubiera sido posible de no encontrarme con Raúl. Paso por el km 41, llega la última curva a la derecha y aparece la puerta de Brandemburgo, estaba ahí. Miro el reloj y veo km 42.200 (3h.27m), pero no sabía cómo iba con respecto a la organización, desconocía cuánto había corrido de más. Tenía que hacer el último esfuerzo, conseguí hacer los últimos metros a menos de 4.40 gracias a Luis que se desgañitó. Desde que pasé por el arco hasta que crucé la línea de meta no pararon asaltarme flases de estos 11 meses estupendos de esfuerzo, sacrificio y, cómo no, diversión. Cruzar la línea de meta era el premio a todo lo anterior, el tiempo había pasado a un segundo plano. Me quedo con el camino, ya no importaba si había llegado en más o menos de 3.30, sólo quería que llegase Pepe y darle un abrazo. Lo habíamos conseguido.
PARECÍA UN CONCIERTO DE LOS 60
Estuve esperando un rato en los metros siguientes a la meta y eso parecía un concierto al aire libre de los ´60 bajo el lema sexo, drogas y R&R, todo el mundo se abrazaba, se besaba, una autentica exaltación de la amistad…
Con la sensación del deber cumplido, ya con Pepe, nos dirigimos a la zona de cerveza y descanso. Comentamos la jugada y colorín colorado esta maratón se ha acabado.
Agradezco enormemente la acogida, allá por noviembre del año pasado, el apoyo incondicional  y los ánimos sin igual de todos y cada uno de vosotros. Espero que sintáis este logro como lo que es, un éxito de todos vosotros, y en especial de Pepe, ya que sin su apoyo y compañía (física y psíquica) no hubiera sido posible. Enhorabuena!!!!
Próxima estación, USA

Ángel Pavón, el héroe deportivo anónimo

Hay historias personales de héroes deportivos anónimos que no pueden dejar de contarse y difundirse. Es el caso de la de Ángel Pavón, triatleta residente en Alcorcón (Madrid). tulesiondeportiva.com ha querido compartir con todos sus seguidores la gran hazaña de este deportista de 34 años con el que hemos tenido el honor y el placer de charlar. Tras su hazaña, ha salido del anonimato.

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El pasado 25 de octubre quedó ni más ni menos que el primer clasificado en la media maratón que tiene a lugar en el Círculo Polar Ártico, en Groenlandia exactamente. Se trata de una competición que combina la media maratón (día 25) y la maratón (el 26).

Ángel cruzó el primero la meta final de la prueba, dejando atrás a los otros 62 participantes. Se ha convertido así en el primer español en las 11 ediciones de esta competición que gana esta carrera.

“No es fácil transmitir que se siente cuando cruzas la meta el primero en una competición cargada de obstáculos. Llegué con un poco de hipotermia, estabámos a entre 9 y 16 bajo cero. En los seis primeros kilómetros, la nieve llegaba hasta las rodillas y nevaba”, relata.

DE RETO EN RETO

Pero la hazaña no se queda aquí: al día siguiente quedaba el 5 clasificado entre los 92 participantes de la maratón.
Entusiasta del deporte desde pequeño, reconoce que “este tipo de eventos deportivos no son los que realizo habitualmente: yo soy triatleta, pero de vez en cuando me gustar ‘picotear’ en otros retos que se salen de lo habitual”.

Su dedicación y pasión por la actividad física llegaron cuando tenía cinco años. “Empecé con la natación, en mi casa siempre se ha vivido de forma muy intensa y con mucha dedicación la práctica deportiva. Y yo reconozco de que desde los 9 años siempre me ha tenido liado”, asevera.

ANGEL2Las condiciones de ambas carreras fueron muy duras: nieve, hielo, cuestas de 18-20%. Para ello, sus zapatillas llevaban nueve clavos además de un traje especial. “Me he preparado bastante para este reto, levantarse a las cuatro de la mañana, cuidar la alimentación. Creo que hay que seguir una dieta variada sabiendo que nosotros tenemos que ingerir más calorías. Yo procuro comer de todo, aunque los días antes de la competición ingiero más proteínas e hidratos de carbono”.
Ángel está convencido que retos como estos no se logran de forma individual sino con equipo. “Planificando el entrenamiento y asesorándote por expertos. De hecho, llevo diez años como triatleta y nunca he tenido una lesión grave. Yo me realicé mi estudio de biomecánica de la pisada con Ángel de la Rubia que me aconsejó unas plantillas especiales casi invisibles realizadas a medida para quitar carga en la pisada”.

Entregado al deporte, ha sido preparador físico desde 2008 a 2011 del Primer Equipo Club Atlético de Madrid Féminas, así como ha llevado la preparación física específica-individualizada de jugadores del Club Atlético de Madrid Juvenil División de Honor Masculino y de Cadete A Masculino.

ANGEL3MIRANDO AL FUTURO

Entre sus competiciones destacan la Finisher Maratón Alpina de 2013 o la Finisher Titan Desert by Garmin 2014. Pero Ángel ya tiene sus miras en sus próximos retos. “Entre mis próximas competiciones están: La maratón de Roma 2015; la Ironman Kalmar Suecia 2015, Interlagos Trail 2017 o Ultra Trail Du Mont Blanc 2017. Puede que parezcan lejanas, pero si deseas estar en ellas tienes que prepararte y mentalizarte desde mucho antes. Espero poder disfrutar de estas competiciones y hacer disfrutar también a los amantes del deporte”, recalca.

A mi equipo: mi entrenador y mis fisios.

Autor: Jacobo Llanza, el verdadero relato de mi maratón de Nueva York

¿Cómo podía pasar? Me petó el tobillo!!! Y, lo peor, es que muy pronto, en el km 17 de carrera.

Hasta ese momento todo había salido muy bien, iba sobrado, a un ritmo medio de 4:45 sin forzar nada y con muy buenas sensaciones y ganas de comerme el mundo y hacer una buena marca (posibilidad de bajar de 3:30 horas). Aunque el tobillo mandaba pequeñas señales de molestia, éstas eran las mismas que he tenido las últimas tres semanas y las que tenía andando el día anterior. Nada que no se pudiera aguantar. Además, la contractura del gemelo que sufría en la otra pierna iba perfecta, porque se había recuperado bastante gracias a vuestros consejos.

jacoboPero durante la carrera, de repente noté un pinchazo muy fuerte en el lado izquierdo posterior del tobillo y ya no podía pisar porque me “quemaba” el pie con el contacto con el suelo.

Me paré en uno de los centros ambulatorio que habilitan en las carreras, pero lo único que me dieron fue aspirina, hielo y un vendaje. Después de unos minutos con el hielo, me volví a calzar la zapatilla ante el asombro del médico, que me decía que me retirara de la competición porque tenía derrame y el tobillo estaba hinchado.

Y la verdad es que con el pie ya en frío fue mucho peor tratar de realizar cualquier movimiento y casi no podía ni andar. ¿Pero cómo no me iba a quedar ahí tirado? Entonces decidí empezar a paso corto, con mucha cadencia y tratando de apoyar poco el talón izquierdo. Poco a poco, el pie se me volvió a calentar y, aunque con bastante dolor, seguí corriendo a ‘trote cochinero’ a ritmo ya de 5:30-5:45.
En el km 20, otra vez volvía el dolor inaguantable y tuve que realizar la segunda parada en el ambulatorio. Ahí sí que pensé que se acababa la carrera. Otra vez, ni spray (tipo Réflex o algo parecido que pensaba que podían tener), ni nada. Me quitaron el vendaje anterior, que no era óptimo. Fue entonces cuando les dije que me pusieran uno más grueso y almohadillado. Pero, ante mi asombro, llaman a la ambulancia para que me acerque al autobús de los deportistas retirados de la carrera que te conduce hasta Central Park. Les digo que ni en broma, que quiero tratar de seguir, pero me dicen que no. Y les convenzo de que me dejen salir de ahí, alegando que mi mujer está en el km 21 y que yo voy andando, cosa que no era verdad porque mi mujer e hijas estaban en el 26.
Salí andando y ya el dolor, la sensación de quemazón al pisar, eran como para que se te saltaran las lágrimas. Otra vez intenté calentar el pie y aguantar el dolor. Volvía a medio andar rápido/correr con trote cochinero, con el objetivo de llegar al k 26 y ahí si retirarme en el sitio donde estaba mi familia.
Esos 5 km fueron los peores porque el dolor era brutal y se me estaba empezando a cargar el gemelo de la otra pierna por ir cojeando. Mi ritmo: 6:00/6:30 con pasos muy cortos y tratando de levantar el pie izquierdo lo mínimo del suelo.

LA DECISIÓN DE NO RETIRARME

Pero claro, llegué al km 26 donde estaba toda mi familia pegando gritos y animando, me acerco y digo que me voy a retirar porque estoy roto y me mandan “al carajo” cariñosamente y me animan a que siga. ¿Qué iba a hacer? Había invitado a mi mujer y a mis cuatro hijos a Nueva York para el maratón y, aunque sabían que estaba lesionado… ¿Cómo iban a ver que tiraba la toalla?
Momento crucial de la carrera…miré al frente de la 1st Avenue y visualice a miles de corredores en esa recta larguísima de muchos kilómetros y me dije…”Si los toreros vuelven al ruedo después de que el toro les ha metido tres cornadas y están moribundos, no te vas a rajar tú ahora, delante de todos…a ver cómo les explico luego a mis hijos que hay que ser perseverante en la vida¡¡…

Me quedaban 16 km ( ahora que lo recuerdo y lo pienso, desde luego era para retirarse¡¡), pero tiré millas y a correr.

Los siguientes 10 kms, hasta el 35-36 fueron una mezcla de trote cochinero y ya, cuando el dolor era brutal, andar rápido. Como en esos kms ya hay muchos competidores que van andando, incluso me vine arriba adelantándolos con una cojera impresionante. Cuando conseguí hacer kms por debajo de 5:45-6:00 fue todo un subidón, como si en condiciones normales hubiera hecho ritmos de 4:45!!
No me quedan palabras para describir el dolor, a partir del km 36. Os lo creáis o no, he llegado a llorar, pero llorar de verdad, en algunos momentos. Y os aseguro que yo soy de los que aguanta bastante el dolor. Pero ésto era otra cosa. Sabía que si me paraba, no me iba a poder poner más en marcha y retirarme ya tan cerca de la meta después del calvario sufrido hubiera sido muy duro.
Casi ‘casco’ y se me acaba la carrera en el km 39, porque unos amigos me estaban animando y al pararme porque me estaban viendo la cara que llevaba y me preguntaron, el dolor me bloqueó las piernas. No podía mover el tobillo…no reaccionaba!!

Pero, por última vez, volví a ponerme en marcha y ya los últimos 3 kms, aunque el dolor era inenarrable, las ganas que tenía de llegar y alcanzar la gesta superaban con creces las molestias.

Este es el verdadero relato de mi maratón de NY: en unos míseros 4:15 horas, absolutamente fuera de mis cálculos y objetivo, que era 3:30. Incluso bajarlos viendo como llevaba la carrera hasta el k 17 de fácil y cómodo. Pero puedo asegurar que, aunque rabioso porque era mi día, el día soñado para haber hecho una gran marca, tras comprobar mi forma física y mi entrenamiento, estoy súper orgulloso de haber logrado terminar la carrera a raíz de todo lo que me ha pasado y he relato.

Estoy convencido de que ha sido la mayor hazaña deportiva (no sé si también la mayor locura, porque espero que no me haya hecho daño de verdad) que he hecho, porque en el 99% de los casos, yo o cualquier persona normal, se hubiera retirado y dejado de sufrir ese calvario brutal.

BUSCAR EL ORIGEN DE LA LESIÓN
A cambio, he conseguido sacar la “garra” que llevo dentro y que Jesús, mi entrenador, conoce, y por lo menos tengo ya mi primera medalla del maratón de NY.
Eso sí, esto no se queda aquí. Aunque ahora mismo me duele todo, estoy con antiinflamatorios, hielo y no puedo ni andar, tengo claro que pienso volver el año que viene a vengarme. Y eso significa bajar de 3:30, como tenía previsto.
Así que tenemos que encontrar el origen de esa lesión y cómo curarla. Porque ninguna de las medidas (infiltración, láser, hielo y baños de contraste) han sido capaces de mejorar el tobillo los últimos 14 días y al final, he tenido la mala suerte de que me ha petado.
Gracias a todos por vuestra colaboración durante mi entrenamiento.