La próxima intervención del Rey

El próximo 21 de noviembre los medios de comunicación darán prioridad a una noticia; la nueva intervención del Rey Juan Carlos. Vuelve a pasar por quirófano, como anunciaron los Dres. Cabanela y Trousdale, para implantarse la prótesis definitiva en la cadera izquierda, tras dos meses de llevar una de cemento con antibiótico, implantada como primer paso para eliminar la infección de la prótesis primaria. 

Ahora, al igual que en la primera intervención del protocolo de rescate de infección de prótesis articular conocido como “rescate en dos tiempos”, se debe seguir un protocolo: retirar la prótesis temporal, volver a limpiar los tejidos, tomar varias muestras del mismo para realizar un análisis de anatomía patológica y microbiología, con el fin de descartar que queden restos de infección. Si los análisis previos y el informe de la anatomía patológica durante la intervención, así lo aconsejan, se implantará la prótesis definitiva.

La intervención dura, aproximadamente, dos horas en las que los cirujanos implantarán una prótesis más larga que la que llevaba hasta ahora, con el fin de que se fije en zonas de hueso sano, no dañadas por las operaciones previas, para garantizar así su estabilidad. Una estabilidad que  primero deber ser mecánica y, posteriormente, cuando se incorpore al hueso del paciente, biológica. Para la parte acetabular, la mitad de la articulación de la cadera que se refiere a la pelvis, se utilizan materiales ultraporosos. Estos, al ser más rugosos, como acabamos de definir, facilitan que el número de puntos de anclaje de la prótesis al hueso del paciente sea el doble que con los materiales convencionales, aumentando las posibilidades de éxito de una fijación mecánica y biológica duradera de la nueva prótesis a largo plazo.

En esta segunda operación, la estancia hospitalaria podría prolongarse entre 4 y 7 días. Sin embargo, a las 48 horas el Rey ya podrá sentarse y entre las 48 a las 72 horas posteriores, incluso caminar con ayuda de bastones.

En todo este  proceso es fundamental que el cirujano, el microbiólogo y el patólogo sean verdaderos especialistas en la cirugía de revisión de prótesis de cadera y en el tratamiento de las infecciones protésicas, que realicen estos procedimientos de forma habitual y que los criterios de actuación estén definidos. Cuando no es así, los resultados pueden verse comprometidos y las complicaciones mecánicas o el riesgo de recidiva de la infección se elevan, comprometiendo la salud del paciente y la función de la extremidad. 

Sin duda, un reto quirúrgico al que afortunadamente hoy en día los especialistas en esta materia se enfrentan día a día con decisión y con la tranquilidad de que la experiencia acumulada es la verdadera herramienta para lograr el éxito.

¿Qué zapatillas uso para correr?

El ‘running’ está de moda y ganando adeptos día a día. Sin embargo, lanzarse a correr sin tener primero en cuenta el elemento más necesario para su práctica: las zapatillas, es contraproducente. Porque la mala o buena elección de este calzado repercutirá en la mala o buena experiencia de este deporte, pero, sobre todo, protegerá o no a las extremidades inferiores, incluso a la cadera y a la espalda, de una posible lesión.

https://tulesiondeportiva.wordpress.com/2013/11/15/que-zapatillas-uso-para-correr/

Por todo ello, ni sirven las zapatillas que ya teníamos en casa, las que nos gustan estéticamente, las que lleva un amigo o las que le van bien a otro aficionado a la carrera.

En las últimas décadas, la industria del calzado deportivo ha sufrido una verdadera revolución industrial para dar respuesta a los cientos de miles de corredores que cada día toman las calles de todas las ciudades del mundo.

Su calidad es fundamental ya que, por ejemplo, a lo largo de una maratón, serán unos 40.000 los impactos que tendrán que absorber y sujetar, así como los posibles y frecuentes desequilibrios del pie. Las características principales de una zapatilla para el running son:

  • Ofrecer protección al pie
  • Ser transpirable
  • Flexible y ligera
  • Cómoda
  • Resisten al desgaste y a la abrasión de la suela

Al correr, el pie se calienta, inflama y transpira, por ese motivo la zapatilla tiene que tener una holgura de al menos un número por encima del habitual en el uso cotidiano  para evitar ampollas o callos y asperezas a nivel de los dedos. (De ahí que se recomiende ir a comprarlas a última hora de la tarde cuando el pie ya está más hinchado después del día).

Pero antes de lanzarse a su compra, es primordial consultar con un especialista para que le realice un estudio de la pisada, método que permite saber la biomecánica de cada corredor. Tradicionalmente se han establecido tres categorías de zapatillas dependiendo de la pisada del corredor:

Pronadores. Las zapatillas buscan conseguir un soporte interno del pie en la fase media de apoyo, para evitar la sobrecarga de las estructuras que sujetan el pie (el tendón tibial posterior y la fascia plantal), que están en situación de tensión, lo que puede conducir a lesiones. Además este soporte o control de la pronación impide una excesiva rotación tibial interna, que puede favorecer lesiones de la rodilla.

Supinadores. En estos casos, el calzado busca lograr una adecuada amortiguación, de acuerdo con el tipo de pie rígido que se suele asociar a esta pisada. Hay diferentes sistemas, patentados por las marcas, que se basan en la utilización de las propiedades elásticas del aire comprimido y la goma. Esta amortiguación permite reducir el impacto articular y musculotendinoso inducido por la carrera. Por último, la horma suele ser más curva y no tienen sistemas de control de pronación.

Neutros. En estos casos, las zapatillas son neutras o con discreto control de la pronación.

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Una vez que se ha escogido el calzado deportivo adecuado, a disfrutar. Pero sin olvidar que para prolongar su ‘vida útil’ es conveniente cuidarlas. Por ejemplo, no meterlas en la lavadora y sí usar un cepillo con jabón neutro o no ponerlas o quitarlas con los cordones abrochados. Aun así, nada es eterno, y las zapatillas también tienen una ‘vida útil’ determinada, dado su desgaste, alteración y deformidad. Suelen ser útiles entre 800 y 1.000 kilómetros. Generalmente, si se practican tres días a la semana de carrera es aconsejable cambiarlas antes de los 10 meses, pero si son más días, se recomienda hacerlo a los seis meses.

‘Feliz carrera’

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Pasos de gigante

beataCada grano de arena en Medicina hace una montaña. Por este motivo, que los pioneros y visionarios de una nueva era en el abordaje quirúrgico de las lesiones traumatológicas trabajen codo a codo con el equipo de Avanfi-tulesiondeportiva.com es un orgullo que no podemos dejar de manifestar y compartir.

Así, hoy y en nuestra apuesta por la cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva, en la que vamos dando pasos desde hace ya cinco años, compartimos quirófano en el Hospital Beata María Ana de Madrid con profesionales de la talla del Dr. José Manuel Rojo, Dr. Nakamichi Tachibana, del  Departamento de Cirugía Ortopédica del Hospital Toranomon en Tokio.

El Dr. Nakamichi tuvo la visión y planteó la necesidad de abordar la cirugía del tunel del carpo de una forma diferente estableciendo el hito de abordar el síndrome del túnel del carpo con una mínima incisión de 1 mm, sin abrir, gracias a la asistencia de la imagen ecográfica y de haber concebido una nueva forma de operar.

Nuestro acontecimiento coincide, precisamente, con el curso de cirugía ultramínimamente invasiva ecoguiada en miembro superior que va a tener lugar en Madrid, durante los días 14 y 15 de noviembre.

Vamos a llevar a cabo dos intervenciones, una del miembro superior (síndrome del túnel del carpo) y otra del miembro inferior (síndrome de la cintilla iliotibial) mediante el apoyo de un ecógrafo de última generación. Compartir con los maestros experiencia y conocimientos es paso de gigante para avanzar en un campo incipiente en el que pocos equipos internacionales trabajan y que sabemos que es el futuro de la Traumatología y la Medicina Deportiva.  Un campo en el que acabamos de obtener el máximo reconocimiento académico posible, el de la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS). Por primera vez en la historia, esta Institución, la de mayor prestigio en nuestra especialidad, reconoce una técnica de cirugía ecoguíada aplicada a la Medicina Deportiva.

El galardón, que se entregará en el próximo congreso de la AAOS, en Nueva Orleans, en Marzo de 2014, ha sido por nuestro trabajo en fascitis plantar, la principal causa de incapacidad del corredor.

Manuel Villanueva, Álvaro Iborra.

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“Salí andando de consulta, tras un año de terapias sin éxito”

Hoy en tu lesiondeportiva.com hemos querido acercar a nuestros seguidores el caso real de un deportista, víctima de una fascitis plantar, que depositó su confianza en nosotros.  Esta es su historia.

C.R. son las iniciales de un maratoniano de 44 años, residente en Madrid,  que hace una año sufrió la lesión más temida  por los amantes de la carrera: la fascitis plantar. Se trata, también, de la principal causa de dolor del talón en la población general y representa el 10% de las lesiones de los corredores. Sólo en EEUU, causa entre uno y dos millones de visitas anuales a profesionales médicos.

La fascia plantar es una estructura acintada formada por tejido colágeno que se expande, a modo de abanico, desde el  calcáneo hasta la región anterior del pie. Su misión es la de amortiguar los impactos y dar soporte al pie cuando caminamos, corremos o saltamos. Los traumatismos repetidos pueden llegar a ocasionar la degeneración del tejido colágeno pasando de un cuadro inflamatorio, en las fases agudas, a un cuadro degenerativo crónico del colágeno, por lo que el término correcto es el de fasciosis. Entre los factores predisponentes, además del peso, la altura, la edad o las diferencias de longitud de las piernas. Sin embargo, el factor que parece influir de forma dominante en el corredor es la forma de la pisada.

“Arrastré la lesión durante un año. Todo empezó poco a poco: sólo me molestaba al levantarme de la cama o tras un rato en reposo, hasta que el dolor se fue agudizando y me obligaba a parar durante una carrera. Recuerdo que los calentamientos eran un infierno, yo me resistía, parecía que dominaba el dolor, pero todo fue empeorando”.

C.R sabía la razón de su dolor y por eso se pusó en manos de especialistas. “Probé de todo. Empecé por las terapias más básicas, para pasar a la rehabilitación y las ondas de choque”.

Pero nada. Así durante un año. “No sabía que hacer, ni a quién acudir. No sé qué me martirizaba más, si el dolor o pensar que tenía que dejar de correr y que arrastraría la lesión toda mi vida”.

Lo cierto es que aunque las terapias convencionales resultan exitosas en la mayoría de los pacientes, en un 10% se cronifican.

“Me informaron de que en Avanfi-tulesiondeportiva.com trataban casos de deportistas con técnicas novedosas. Acudí a ellos y desde el principio me involucraron en el tratamiento. Me ofrecieron dos posibilidades, inyectarme Plasma rico en plaquetas mediante con control ecográfico para poder llevar así la terapia al lugar exacto de la lesión o pasar directamente a cirugía, que en mi caso, parecía la opción más razonable dado el largo tiempo de evolución sin mejoraría”.

C.R. y el equipo médico de Avanfi-tulesiondeportiva.com decidieron optar por la cirugía, con la ventaja fundamental para el paciente: no se trataba de una intervención convencional, sino de una técnica desarrollada por el equipo y apoyada en la cirugía ecoguiada ultramínimante invasiva. Se trata de campo pionero que iniciaron hace cinco años, ahora en manos de pocos grupos internacionales, al que la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) le acaba de otorgar su último galardón. Un mérito que sitúa al equipo de tulesiondeportiva.com a la vanguardia de la Medicina Deportiva.

Así, mientras la opciones clásicas eran la cirugía convencional abierta (con incisiones de 5-6 cm y gran disección de tejidos) o la cirugía endoscópica (con uno o dos portales de 1-2 cm de incisión), la técnica premiada por la AAOS se realiza con una mínima incisión (1-2 mm) y bajo control ecográfico (sin tener que abrir). Se lleva a cabo de forma ambulatoria y permite el apoyo inmediato del pie tras la intervención. Este tratamiento pionero ha demostrado una mayor precisión, seguridad y eficacia que las terapias aplicadas hasta ahora, además de reducir el dolor y el tiempo de recuperación de los pacientes.

“Después de tantos tratamientos, la posibilidad de salir andando y tener una cirugía mínimamente invasiva, sin puntos, me pareció una excelente solución, como así ha sido. A los cuatro días ya me calzaba mis zapatillas deportivas, quien me lo iba a decir, y empezaba la rehabilitación”.

Ahora C.R. ha vuelto a correr, su gran afición. “No puedo describirlo, había tirado la toalla, hasta me cuesta encontrar mi cicatriz. Si lo hubiese sabido antes me podría haber ahorrado muchas terapias y dinero, por no hablar del sufrimiento y desesperación”.